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Esta historia de hoy empieza por el final, pero así me ha salido escribirla.
Estoy en la estación de trenes de Varanasi para salir hacia Bodh Gaya y estoy esperando a que salga mi tren, bueno, mejor dicho, a que venga. Este es mi primer tren en India, ingenuo de mí, esta mañana cogí incluso un rickshaw para estar a la hora en la estación. El tren salía a las 10:05; "llevo sentado en un sofá y son las 14:51". El tren está anunciado para las 16:20, pero cada hora avanza media hora su retraso, parece como si el tiempo se estirara y no alcanzaras nunca a tocar las agujas. Sé que más de uno ahora mismo se está partiendo de risa por lo grande de mi ingenuidad al leer que estaba preocupado por llegar 5 minutos tarde a coger un tren: ¡EN LA INDIA!
He salido "ahí fuera" en varias ocasiones a negociar un taxi para ir a Bodh Gaya; sigo sentado en el sofá porque hoy el espíritu del buen negociador me ha abandonado y cada vez que salgo "ahí fuera" soy un billete de dólar con patas y parece que hoy no me lo puedo quitar de la cara.
¿Por qué digo "ahí fuera"? Pues déjame que te cuente...
Ayer, caminando por Varanasi, tuve la dicha de poder visitar la casa de Lahiri Mahasaya, lo cual fue muy especial para mí, me hacía mucha ilusión y cumplí lo prometido: estuve sentado por un buen rato en la puerta.
Aproveché para disfrutar dejando correr la imaginación y pensando en que Yukteswar y los padres de Yogananda habían estado allí mismo, toqué la madera de la puerta sabiendo cuántas veces la había tocado Lahiri y todo el tipo de cosas que hace un "Follower".
Sentado en la puerta de entrada a la casa de Lahiri
Decidí ir caminando desde el hotel y eso me permitió navegar por las callejuelas y alucinar bastante con la experiencia. Incluso a veces llegué a pensar que me estaba pasando de querer explorar y por algún momento temí por mi seguridad. De camino descubrí una tiendecita de dulces locales que cubrió de delicias el paseo, luego, al día siguiente, esos dulces junto con el almuerzo que improvisé en un tenderete a pie de carretera se morían de ganas de descubrir el color de fondo de mi inodoro; mi primera diarrea en la India.
Mostrador de delicias. Caos. Yo, preparando fotos
Desde la puerta de la casa de Lahiri decidí seguir caminando hasta el muelle para conocer los famosos "ghats"; me encantó cómo de repente la última callejuela me escupió al mar.
Después de caminar por los alrededores decidí volver al hotel caminando y es en esta segunda fase de la "salida a explorar" que tomé conciencia de estar en la India. Hasta ahora no había hecho ninguna incursión en un lugar tan poblado. En esta segunda fase, como gota que derrama el vaso, se asentó en mí con claridad y sin piedad el hecho de que la India tiene dos caras; cuando estás tranquilo, recogido o incluso aislado del exterior, todo es muy especial y descubres que la India es un país para repetir. Pero cuando sales "ahí fuera" este país es una auténtica locura; es imposible que siendo europeo te pueda gustar esta segunda cara de la moneda y si es así, conozco multitud de libros de autoayuda, meditación, yoga y psicología que te recomendaría con gusto y agrado, incluso mi peluquero podrá asesorarte para reconducir tu estado mental.
Saliendo de uno de los ghats más famosos en los muelles de Varanasi
Finalmente, mi tren llegó a Bodh Gaya a las 19h, como se puede deducir, con 9 horas de retraso, pero esto suele ser normal aquí. Tuve la suerte de encontrarme con Cristian, un tipo de Viena, al cual me pegué como una lapa; de no ser por él, hoy estaría en Delhi por haberme equivocado de tren o algo similar.
El trayecto fue en cama; una tabla forrada de sky que acumulaba en su superficie el sudor de multitud de pies descalzos y microrestos de todo tipo de comida, pero poco a poco voy dejando atrás mi pudor y me voy mimetizando con el entorno: empiezo a ir sucio, empiezo a oler y mi mata de pelo negro selvática se empieza a enredar con facilidad.
Información de interés
Transporte:
Taxi desde Allahabad a Varanasi; coste: 2000 rupias.
Hoteles en Varanasi:
Cosas a visitar:
Templo de Khajuraho.
Por las noches se hacen pujas en los ghats (o muelles).
Paseo en bote por el Ganges.
Ashram del nieto de Lahiri.
Casa Lahiri: D-22/3 "Satya Lok", Chausatti Ghat, Varanasi - 221 001
Importante
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